TRES DÍAS MÁGICOS II (LA BELLA MILANO)
Segundo destino: Milano, la ciudad de la moda, las industrias y las iglesias, es decir, la ciudad de Versace, la familia Agnelhi y San Ambrogio. Llego desde Venezia a las 21.55, y el cansancio me invita a buscar algun sitio para comer y dormir. Al día siguiente me espera una gran caminata para recorrer a pie la segunda ciudad más grande de la grande Italia.
Martes 9.00 de la mañana del día 31 de Enero, el despertador suena y extrañamente me levanto sin poner pegas. Salgo a ver la gran ciudad. Casi todo está nevado y hace un gran día. He tenido suerte, toda la semana ha hecho un tiempo bastante agresivo y hoy hace un sol radiante, es bonito divisar Milano con suelo blanco.
Primera dirección, el Duomo (la catedral), pero por el camino voy observando el ambiente milanes, es prácticamente como otra grande ciudad cualquiera pero con una atmósfera más cargada de humo y contaminación, tanto industrial como de automóviles (aquí es justamente al contrario que Venezia, el transporte sobre ruedas y tubos de escape es el medio de vida para unos y el medio de acortar la vida para otros), justo antes de llegar al gran foro turista por excelencia (catedral, piazza...) tengo que cruzar lo que se denomina Galleria Vittorio Emanuelle, que es como un centro de centros comerciales de grandes marcas de ropa y complementos, donde lo que llama la atención no es precisamente el precio de los artículos, sino sus monumentales techos y paredes. Llegado a la Piazza de la Catedral observo que, como todo no va a ser buena suerte, el gran Duomo está con su fachada en obras.
Después de divisar los alrededores del centro milanés decido hacer ruta por las diferentes iglesias, y no es que yo sea un gran católico ni mucho menos, lo que pasa es que la mayor parte del arte italiano (y no sólo italiano) está concentrado en las iglesias, por ejemplo la de Santa Marie delle Grazie contiene una de las mejores obras del gran Leonardo Da Vinci (la última cena); en la Iglesia de San Ambrogio están los restos mortales del patrón de Milán.............
Martes 9.00 de la mañana del día 31 de Enero, el despertador suena y extrañamente me levanto sin poner pegas. Salgo a ver la gran ciudad. Casi todo está nevado y hace un gran día. He tenido suerte, toda la semana ha hecho un tiempo bastante agresivo y hoy hace un sol radiante, es bonito divisar Milano con suelo blanco.
Primera dirección, el Duomo (la catedral), pero por el camino voy observando el ambiente milanes, es prácticamente como otra grande ciudad cualquiera pero con una atmósfera más cargada de humo y contaminación, tanto industrial como de automóviles (aquí es justamente al contrario que Venezia, el transporte sobre ruedas y tubos de escape es el medio de vida para unos y el medio de acortar la vida para otros), justo antes de llegar al gran foro turista por excelencia (catedral, piazza...) tengo que cruzar lo que se denomina Galleria Vittorio Emanuelle, que es como un centro de centros comerciales de grandes marcas de ropa y complementos, donde lo que llama la atención no es precisamente el precio de los artículos, sino sus monumentales techos y paredes. Llegado a la Piazza de la Catedral observo que, como todo no va a ser buena suerte, el gran Duomo está con su fachada en obras.
Después de divisar los alrededores del centro milanés decido hacer ruta por las diferentes iglesias, y no es que yo sea un gran católico ni mucho menos, lo que pasa es que la mayor parte del arte italiano (y no sólo italiano) está concentrado en las iglesias, por ejemplo la de Santa Marie delle Grazie contiene una de las mejores obras del gran Leonardo Da Vinci (la última cena); en la Iglesia de San Ambrogio están los restos mortales del patrón de Milán.............
